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Especie endémica · En peligro

El conejo
de los volcanes.

Romerolagus diazi · Ferrari-Pérez, 1893

El teporingo es uno de los conejos más pequeños y antiguos del mundo. Vive solo en los pastizales de altura de los volcanes del centro de México — y está desapareciendo.

Cómo puedes ayudar
Teporingo (Romerolagus diazi) en su hábitat de zacatonal en los volcanes de México
Romerolagus diazi · Volcanes del centro de México
~ 2 500
Individuos maduros estimados
3 800 m
Altitud media de su hábitat
386 g
Peso promedio adulto
Teporingo (Romerolagus diazi), el conejo de los volcanes endémico de México, entre el zacatón con el Ángel de la Independencia, el Palacio de Bellas Artes y el volcán Popocatépetl al fondo en Ciudad de México
Turismo en la CDMX · Un secreto local

¿Buscas el plan más inesperado
de Ciudad de México?

Ciudad de México no se queda corta en maravillas: el Zócalo, el Palacio de Bellas Artes, las chinampas de Xochimilco, los tacos a las 2 de la mañana. Pero pregunta a la mayoría de los viajeros e incluso a la mayoría de los chilangos, y a todos se les escapa la más pequeña de todas.

Escondida a plena vista, dentro del Zoológico de Chapultepec, uno de los mejores planes si buscas qué hacer gratis en Ciudad de México, vive un animal que no existe en ningún otro lugar del planeta: el teporingo, el conejo de los volcanes. Es uno de los conejos más pequeños y más antiguos del mundo, sobrevive únicamente en los volcanes que se asoman sobre la ciudad en las mañanas despejadas, y está en peligro de extinción sin que casi nadie lo note.

¿Armando tu itinerario por Ciudad de México? Aquí va un día perfecto que ninguna guía turística te va a dar: una mañana entre las salas del Museo Nacional de Antropología, un paseo por el Bosque de Chapultepec, uno de los parques urbanos más grandes del continente, y después el zoológico, a unos minutos del querido ajolote. Ahí, en un rincón tranquilo, te espera el otro tesoro vivo de México: tan pequeño que cabe en tus manos, tan antiguo que es anterior a las pirámides.

Los viajeros vienen a México por sus iconos famosos: Teotihuacán, el ajolote, el águila real de la bandera. El teporingo merece un lugar en esa lista; la diferencia es que casi nadie lo conoce todavía. Verlo es llevarte una historia de México que nadie en tu país ha escuchado jamás.

🐰 Planea tu visita al teporingo

Entrada libre · Metro Chapultepec (L1) o Auditorio (L7) · Cerrado los lunes

Sobre la especie

Un linaje único,
casi un fósil viviente.

El teporingo no es solo un conejo más: es el único representante vivo de su género, Romerolagus, una rama evolutiva que se separó del resto de los lagomorfos hace millones de años.

Conocido también como zacatuche, conejo de los volcanes o burrito, el teporingo es endémico del centro de México. Habita exclusivamente en los pastizales de zacatón —matorrales densos de pastos altos— en las laderas de los volcanes del Eje Neovolcánico Transversal, entre los 2 800 y 4 250 metros de altitud.

A diferencia de otros conejos, vive en colonias, se comunica con vocalizaciones agudas y construye redes de túneles entre las raíces del zacatón. Sus orejas son notablemente cortas, una adaptación al frío de las alturas. Es uno de los conejos más pequeños del mundo.

Su existencia depende por completo de un ecosistema frágil que está siendo presionado desde todos los frentes: la mancha urbana de la Ciudad de México crece hacia sus laderas, los incendios y el ganado destruyen el zacatonal, y el cambio climático empuja su hábitat cada vez más arriba en montañas que tienen un techo finito.

  • Nombre científicoRomerolagus diazi
  • Nombres comunesTeporingo, zacatuche, conejo de los volcanes
  • FamiliaLeporidae
  • Longitud23 – 32 cm
  • Peso386 – 600 g
  • Longevidad7 – 9 años en libertad
  • Camada1 – 5 crías por parto
  • DietaPastos, hierbas, cortezas tiernas
  • Estado IUCNEn Peligro
  • NOM-059En Peligro de Extinción (P)
  • CITESApéndice I
El otro ajolote

Hay otro México
que cabe en la palma
de la mano.

Ajolote y teporingo: dos símbolos mexicanos en peligro de extinción.

México ya ama al ajolote.
Ahora falta conocer al teporingo.

El ajolote se convirtió en símbolo de México porque es único, antiguo y está en peligro. El teporingo comparte esa historia, pero desde los volcanes: pequeño, endémico y casi desconocido.

Uno resiste en los canales de Xochimilco. El otro, entre los zacatones del Ajusco, el Chichinautzin, el Iztaccíhuatl y el Popocatépetl.

Los dos nos recuerdan lo mismo: cuando desaparece un ecosistema, no se pierde solo un paisaje. Se pierde una forma única de vida y una parte de lo que México es.

Si ya aprendimos a defender al ajolote, ahora toca mirar hacia las montañas.

Por qué está en peligro

Un hábitat que se cierra desde
todos los lados.

La población del teporingo ha caído de forma drástica en las últimas décadas. Estas son las principales presiones que enfrenta hoy.

i.

Expansión urbana

El crecimiento de la zona metropolitana del Valle de México avanza directamente sobre las laderas del Ajusco, el Pelado y el Chichinautzin, fragmentando el hábitat del teporingo y aislando sus colonias.

ii.

Pérdida de zacatonal

Los pastizales de altura son talados, quemados o convertidos en zonas de pastoreo y cultivo de papa y avena. Sin zacatón no hay refugio, alimento ni túneles posibles.

iii.

Incendios forestales

Cada temporada seca, los incendios —muchos de origen humano para abrir tierra de pastoreo— consumen extensiones enormes de zacatonal, matando crías y adultos refugiados en sus madrigueras.

iv.

Cambio climático

El calentamiento empuja el zacatonal a altitudes cada vez mayores. Pero las montañas tienen una cima: el hábitat se reduce y no tiene a dónde subir.

v.

Caza ilegal

Aunque está prohibida desde 1966, la cacería furtiva persiste en zonas rurales, donde el teporingo es perseguido como alimento o por considerársele plaga de cultivos.

vi.

Depredadores invasores y perros ferales

Las jaurías de perros sin dueño que entran a los parques nacionales atacan colonias enteras. Su impacto es uno de los menos visibles pero más documentados en años recientes.

Calentamiento global

Calentamiento global: el agua
y el conejo de los volcanes.

Cómo el calentamiento global está secando las montañas volcánicas de México y estrechando, cumbre a cumbre, el hábitat del teporingo.

Cómo afecta el calentamiento global a las montañas de México

Desde la Ciudad de México y el Estado de México hasta Puebla, el calentamiento global en México está transformando los altos paisajes volcánicos en torno al Popocatépetl, el Iztaccíhuatl y el Nevado de Toluca. Las señales de alerta no son solo los días más calurosos, sino también la pérdida de noches frías, nieve estacional, heladas, humedad de niebla y humedad estable del suelo: las condiciones silenciosas que ayudan a los ecosistemas de montaña a retener el agua.

El retroceso del hielo en los volcanes más altos de México es uno de los símbolos más claros de este calentamiento. El Popocatépetl ya perdió su glaciar —una pérdida acelerada tanto por la actividad volcánica como por el calentamiento—, el hielo del Iztaccíhuatl ha quedado reducido a frágiles remanentes, y el hielo de alta montaña que le queda al país se concentra hoy principalmente en el Citlaltépetl, o Pico de Orizaba. Pero para el hábitat del teporingo, los glaciares deben entenderse sobre todo como una señal de alerta climática, no como la fuente directa de agua que sostiene los pastizales donde vive la especie.

El ciclo del agua de montaña en los volcanes mexicanos

En estas montañas, el agua que más importa para los pastizales de alta montaña (zacatonal) proviene de la lluvia, la niebla, la humedad de las nubes, la nieve estacional, las heladas y la humedad almacenada en el suelo volcánico. Cuando las temperaturas se mantienen bajas, la nieve dura más, la evaporación se hace más lenta y los suelos volcánicos pueden retener más humedad durante la temporada seca. A medida que el calentamiento global reduce la nieve y el hielo persistentes, también hay menos agua de la estación fría almacenada en la montaña. El agua de deshielo y de tormenta puede escurrir ladera abajo más rápido, dejando a los bosques, los manantiales y los pastizales con menos humedad estable cuando llegan los periodos secos.

Lluvia, niebla y nieve estacional → laderas volcánicas frías, donde los pocos glaciares de altura que quedan en México funcionan sobre todo como señales de alerta → infiltración en el suelo volcánico → manantiales, escurrimiento, heladas y humedad estable del suelo → pastizales húmedos de alta montaña → hábitat de montaña.

Cuando este ciclo se debilita, los pastizales de alta montaña pueden crecer menos, recuperarse más despacio, secarse y arder con mayor facilidad, ya que la vegetación seca aumenta el riesgo de incendios. Lo que al principio parece un pequeño cambio de temperatura puede convertirse en una reacción en cadena: menos frío, menos agua lenta, pastizales más débiles, más incendios y menos refugio para la fauna.

Por qué esto importa para el teporingo, o conejo de los volcanes

Aquí es donde el teporingo, también conocido como conejo de los volcanes, entra en la historia del cambio climático en México. No vive en los glaciares ni depende directamente del hielo glaciar. Vive mucho más abajo, en paisajes fríos de montaña con bosques de coníferas, laderas rocosas y densos zacatones, especialmente en las tierras altas volcánicas como el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl. La CONANP ubica a la especie entre los 2,800 y los 4,250 metros sobre el nivel del mar, en el cinturón de zacatón, donde los bosques abiertos de pino, los pastos densos, los sustratos rocosos y las condiciones húmedas de montaña dan forma a su hábitat.

El conejo de los volcanes es un especialista de hábitat. Depende de una cubierta alta y densa de zacatón para alimentarse, refugiarse, anidar y protegerse de los depredadores. El trabajo científico sobre la especie ha encontrado que una mayor altura y cobertura del zacatón mejoran la calidad del hábitat, mientras que la agricultura, la tala, la fragmentación del hábitat y el fuego siguen amenazando los paisajes donde sobrevive.

Nevado de Toluca: un registro que no debería borrarse

El vínculo del conejo de los volcanes con el Nevado de Toluca debe tratarse de forma abierta, no dejarse de lado. El volumen de conservación de 1996 sobre el zacatuche (Velázquez, Romero y López Paniagua, eds., UNAM / Fondo de Cultura Económica) incluye un mapa de registros de colecta de especímenes de Romerolagus diazi, y el área del Nevado de Toluca aparece entre ellos. Se trata de registros de colecta —no de avistamientos vagos—, lo que los convierte en parte de la historia científica documentada de la especie.

Estudios posteriores no han confirmado una población permanente ahí, y algunos trabajos recientes sostienen que no hay evidencia actual en el Nevado de Toluca. Pero la controversia no es lo mismo que la ausencia en la historia. El volcán formó parte del área documentada de la especie, y hoy esta ya no se confirma ahí: una aparente pérdida local, o posible extirpación, que merece escrutinio público en lugar de silencio.

Esto importa porque la conservación no consiste solo en proteger el hábitat de hoy: también consiste en proteger la integridad de los registros del pasado. Cuando la evidencia histórica se minimiza, se reinterpreta o se trata como si nunca hubiera existido, el público pierde la capacidad de entender cuánta área puede haberse perdido ya. Esta página presenta el registro documentado tal como lo hemos encontrado. Si alguien dispone de evidencia que corrija o amplíe este relato, le invitamos a compartirla: el objetivo es un debate abierto y transparente sobre el verdadero rango del conejo de los volcanes, no una versión oficial cerrada.

De montañas frías a desiertos ecológicos

Por eso el calentamiento global no es una amenaza abstracta en los volcanes de México. La pérdida de nieve, hielo, condiciones frías, humedad de niebla, estabilidad de las lluvias y agua de movimiento lento es una señal de alerta de una transformación ecológica más amplia. Estas montañas no se están convirtiendo en desiertos de arena literales, pero sí pueden convertirse en desiertos ecológicos: paisajes más secos, erosionados y más propensos al fuego, con menos vegetación, menos agua y menos capacidad de sostener fauna silvestre.

Para el teporingo, el peligro no es un único glaciar que desaparece. El peligro es un sistema de montaña que pierde el frío, la humedad, la cubierta de pasto y la continuidad ecológica que alguna vez permitieron sobrevivir a pequeñas poblaciones a lo largo del Eje Neovolcánico Transversal. En los volcanes de México, cuando la montaña pierde el frío y el agua lenta, el futuro del teporingo también se estrecha, una cumbre a la vez.

Ayoloco: el glaciar y la fuente de agua que ya perdimos

Placa de bronce en el Iztaccíhuatl que dice: A las generaciones futuras. Aquí existió el glaciar Ayoloco y retrocedió hasta desaparecer en 2018.
Placa en memoria del glaciar Ayoloco, Iztaccíhuatl. Cortesía UNAM.

En el Iztaccíhuatl hay una placa dirigida a las generaciones futuras. No está puesta ahí solo para recordar un glaciar. Está puesta para decir algo más duro: que sabíamos lo que estaba sucediendo.

El Ayoloco fue un glaciar: una forma de agua detenida en la altura, una reserva fría que pertenecía al tiempo lento de los volcanes. Su desaparición no habla solamente del hielo que se fue. Habla del agua que ya no volvió a quedarse, del frío que dejó de sostenerla, de una montaña que perdió una parte de su memoria.

La placa dice que ahí existió el glaciar Ayoloco y que retrocedió hasta desaparecer. También dice que, en las próximas décadas, los glaciares mexicanos desaparecerán irremediablemente. Pero quizá lo más doloroso no es la pérdida en sí, sino la frase que deja para el futuro: sabíamos lo que estaba sucediendo y sabíamos lo que era necesario hacer.

Esa frase no debería quedarse solo en el hielo.

También debería obligarnos a mirar hacia los zacatonales, hacia los bosques altos, hacia las especies pequeñas que todavía resisten en las montañas. Porque el calentamiento global no solo borra glaciares. También puede borrar hábitats. Puede secar el suelo, fragmentar la vegetación, volver más frágiles los refugios y dejar sin hogar a quienes dependen de ese equilibrio.

El Ayoloco es lo que ya perdimos.
El teporingo es lo que todavía podemos salvar.

Y por eso hay una placa que nunca deberíamos tener que escribir:

Pero esa placa todavía no existe.
Todavía hay montañas vivas.
Todavía hay zacatonales.
Todavía hay teporingos.

Dónde vive

Solo aquí, en ningún otro
lugar del mundo.

Ciudad de México Iztaccíhuatl Sierra del Ajusco Pacífico Golfo Población actual Histórica / incierta

El teporingo es endémico del Eje Neovolcánico Transversal, una franja montañosa que cruza el centro de México de oeste a este. Se distribuye en un área pequeña y fragmentada de aproximadamente 386 km², repartida entre los estados de México, Morelos, Tlaxcala, Puebla y la Ciudad de México.

Su hábitat son los pastizales de Festuca, Muhlenbergia y Calamagrostis —los llamados zacatonales— en altitudes entre 2 800 y 4 250 metros, generalmente asociados a bosques de pino y oyamel.

  • Sierra Chichinautzin
  • Volcán Pelado
  • Sierra del Ajusco
  • Volcán Tláloc
  • Iztaccíhuatl
  • Popocatépetl
  • P.N. Lagunas de Zempoala
  • P.N. Izta-Popo Zoquiapan
Visita al teporingo y salúdalo en persona

Conócelo de cerca,
sin alterar su hogar.

El teporingo no es solo un nombre en una lista de especies en peligro. Vive, respira y se asoma desde su madriguera. Estos son los lugares donde puedes ir a saludarlo y empezar a defenderlo.

Chapultepec · Ciudad de México

Zoológico Alfonso L. Herrera

Parque Chapultepec, Primera Sección

  • EntradaGratuita
  • HorarioMartes a domingo · 9:00 a 16:30
  • CerradoLunes
  • DirecciónCalz. Chivatito s/n, Bosque de Chapultepec I Secc., Miguel Hidalgo, CDMX

Cómo llegar

  • L1
    Metro Chapultepec Toma la salida hacia el Bosque de Chapultepec y sigue los señalamientos hasta el Zoológico.
  • L7
    Metro Auditorio Camina por Av. Chivatito y sigue los señalamientos hasta la entrada principal.
  • MB
    Metrobús Baja en una parada cercana sobre Paseo de la Reforma (Museo de Antropología o Auditorio) y camina hacia la entrada del zoológico.
Cómo llegar en Google Maps
Una vez dentro

¿Dónde está el teporingo?

Sigue esta ruta dentro del zoológico

Mapa del Zoológico de Chapultepec con la ruta hacia el teporingo
  1. 1 Entrada principal
  2. 2 Museo Interactivo
  3. 3 Área de alimentos
  4. 4 Venado cola blanca
  5. Teporingo

Los tres zoológicos de la CDMX donde puedes verlo

La Ciudad de México tiene tres centros de conservación de fauna silvestre —todos de entrada gratuita— donde habita el teporingo.

Si vas, lleva contigo respeto y silencio. El teporingo es un animal pequeño, tímido y muy sensible al ruido. Tu visita es más que turismo: es un pequeño acto de conservación.

Próximamente: cómo verlo en su hábitat natural Estamos preparando rutas, contactos y guías para visitar al teporingo en el Izta-Popo, Lagunas de Zempoala, la Sierra del Ajusco y otros refugios.
Próximamente
Cómo ayudar

La conservación empieza
por saber que existe.

No hace falta ser biólogo ni vivir cerca de un volcán para hacer la diferencia. Estas son acciones concretas que cualquiera puede tomar.

Comparte la información

La mayoría de las personas en México nunca ha oído hablar del teporingo. Compartir esta página, hablar de él en redes y en clase es ya un acto de conservación.

Apoya áreas naturales protegidas

Los Parques Nacionales Izta-Popo Zoquiapan y Lagunas de Zempoala son los principales refugios del teporingo. Visitarlos con responsabilidad y respetar sus reglas es ayudarlos a sobrevivir.

Dona a organizaciones

Instituciones como CONANP, Pronatura México y la UNAM realizan investigación y monitoreo del teporingo. Una donación o apadrinamiento sostiene años de trabajo de campo.

Reporta avistamientos

Si vives o visitas el centro de México y crees haber visto un teporingo, regístralo en Naturalista MX. Cada registro alimenta la base de datos científica.

Educa a niños y jóvenes

Si eres docente, incluye al teporingo en tus clases de ciencia y geografía. Es una especie cercana —vive a las afueras de la CDMX— y un símbolo poderoso para hablar de biodiversidad mexicana.

Exige políticas públicas

El crecimiento urbano sobre las laderas del Ajusco y el Chichinautzin no es inevitable. Apoyar iniciativas vecinales, denunciar invasiones y votar por candidatos con agenda ambiental tiene impacto real.

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan
sobre el teporingo.

¿Qué es el teporingo?

El teporingo (Romerolagus diazi) es un conejo endémico de los volcanes del centro de México, también conocido como zacatuche o conejo de los volcanes. Es el único representante vivo de su género y uno de los conejos más pequeños y antiguos del mundo.

¿Qué come el teporingo?

El teporingo se alimenta principalmente de pastos, hierbas y cortezas tiernas, sobre todo de los zacatones (Festuca, Muhlenbergia y Calamagrostis) que crecen en los pastizales de altura donde vive.

¿Dónde vive el teporingo?

Habita exclusivamente en los zacatonales de los volcanes del Eje Neovolcánico Transversal, entre los 2 800 y 4 250 metros de altitud, en los estados de México, Morelos, Tlaxcala, Puebla y la Ciudad de México.

¿Cuántos teporingos quedan?

Se estima que quedan alrededor de 2 500 individuos maduros en libertad. La UICN clasifica al teporingo como especie En Peligro de extinción.

¿Por qué está en peligro de extinción el teporingo?

Sus principales amenazas son la expansión urbana de la Ciudad de México, la pérdida del zacatonal por incendios y ganado, el cambio climático, la caza ilegal y los perros ferales que atacan sus colonias.

¿Dónde puedo ver un teporingo?

Puedes verlo en los tres zoológicos de conservación de la Ciudad de México —todos de entrada gratuita—: el Zoológico de Chapultepec (Miguel Hidalgo), el Zoológico Los Coyotes (Coyoacán) y el Zoológico de San Juan de Aragón (Gustavo A. Madero).

¿Son parientes el ajolote y el teporingo?

Son parientes en el árbol de la vida y en la historia natural de México: ambos son especies endémicas, antiguas y en peligro de extinción. Pero pertenecen a mundos distintos: el ajolote es un anfibio que vive en el agua de Xochimilco, y el teporingo es un mamífero que vive entre los zacatones de los volcanes.

¿El Zoológico de Chapultepec es gratis?

Sí. La entrada al Zoológico de Chapultepec (Alfonso L. Herrera) es completamente gratuita. Está abierto de martes a domingo, de 9:00 a 16:30 horas, y cierra los lunes. Es uno de los mejores planes gratis en Ciudad de México y el lugar más fácil para ver de cerca a un teporingo.

¿Qué animales únicos puedes ver en Ciudad de México?

Dos de las especies endémicas más extraordinarias de México se pueden ver en una sola visita al Zoológico de Chapultepec: el ajolote, la famosa salamandra de Xochimilco, y el teporingo, el conejo de los volcanes, que no existe en ningún otro lugar del planeta. Ambos están en peligro de extinción y ambos viven únicamente en México.

¿Dónde puedo ver un ajolote en Ciudad de México?

Puedes ver ajolotes en el Zoológico de Chapultepec y en Xochimilco, su último hábitat silvestre, que se recorre mejor a bordo de una trajinera. Ya que estés en el zoológico, camina unos minutos más y conoce al teporingo, el primo montañés y menos conocido del ajolote.

Fuentes y referencias

Información verificada.

Toda la información de este sitio proviene de instituciones científicas y organismos de conservación reconocidos. Te invitamos a profundizar.

  1. UICN — Lista Roja de Especies Amenazadas Romerolagus diazi · ficha de evaluación
  2. CONABIO — EncicloVida Ficha técnica del teporingo
  3. CONANP — Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas Programas de conservación de la especie
  4. NOM-059-SEMARNAT-2010 Norma Oficial Mexicana de especies en riesgo
  5. Naturalista MX Registros ciudadanos de avistamientos
  6. SEMARNAT Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales
  7. Instituto de Biología — UNAM Investigación sobre lagomorfos endémicos de México
  8. CITES — Apéndice I Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas